Las protestas contra Bolonia amenazan con superar las que provocó la LOU


Las principales críticas hacia este modelo educativo son la privatización y la falta de recursos

Profesores y alumnos prevén que se intensificarán con la adaptación de más carreras al espacio europeo

El curso universitario ha comenzado caldeado. Aunque a la llamada declaración de Bolonia le quedan pocos meses para cumplir ya un decenio, las protestas en contra de este proceso, cuyo objetivo es crear un espacio europeo de la educación superior, han arreciado en las últimas semanas, y la previsión de muchos es que se intensifiquen en los próximos meses.

Las movilizaciones comenzaron en España hace un par de años, pero con manifestaciones aisladas y poco numerosas. De hecho, las universidades gallegas, que en la campaña en contra de la LOU lideraron las críticas, en este caso han ido detrás de las protestas nacionales. Pero, desde el comienzo de este curso, Bolonia parece haber despertado la conciencia de muchos profesores y estudiantes que aseguran que las reivindicaciones se intensificarán e incluso podrán alcanzar y superar las que se llevaron a cabo en contra de la LOU a finales del año 2001.

Manifestaciones masivas, concentraciones y encierros -con Barcelona a la cabeza-, hacen prever que después del parón navideño las aulas vuelvan a la carga. Incluso en Galicia, las dos jornadas de huelga y las concentraciones convocadas por el Sindicato de Estudiantes tuvieron un seguimiento importante, aunque a años luz de las del 2001.

Las medidas derivadas de Bolonia, sin embargo, se están aplicando en las universidades. En Galicia hay cinco titulaciones que ya se han adaptado a las directrices del espacio europeo, Políticas y Matemáticas en Santiago, Bellas Artes en Vigo, y Terapia Ocupacional y Sociología en A Coruña. El decano de esta última, José Luis Veira, es de los que opinan que las movilizaciones pueden ir en aumento «porque todo el mundo tiene distintas razones para protestar, incluso desde diferentes ideologías».

¿Y por qué se ha esperado hasta el 2008 para rebelarse? Porque no ha sido hasta ahora que la abstracción de una declaración se ha plasmado en medidas concretas.

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Aunque la filosofía es más amplia y camina hacia la movilidad europea y la homologación de los sistemas de educación superior, hay varios puntos clave en la declaración de Bolonia. Las diplomaturas y licenciaturas pasarán a llamarse grados y todas tendrán en España una duración de cuatro años (salvo excepciones, aunque en muchos países de Europa se optó por tres años); serán carreras generalistas y la especialidad vendrá de la mano de los posgrados; los créditos de un título se fijarán en función de las horas lectivas y de los trabajos del alumno, con lo que la asistencia a clase será casi imprescindible; se buscará más financiación con inversión privada, aunque la base seguirá siendo la pública. Si comenzaron las movilizaciones con poco más de 150 títulos adaptados en toda España (los menos polémicos), cuando se adapte todo el sistema universitario, el debate estará servido.

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